
Disculpas
Hoy quiero pedir disculpas; hay algo en mi habitación que me lo recuerda día a día, que me dice que no terminé una etapa, que no fui capaz de perseverar pero que aún tiene esperanza, mi pequeño violín me lo dice a diario, está brillante aún de lágrimas añejas, fue el primer regalo que me hice para mi veinteavo abril, fue lo primero que pense en tener con el cansancio de un mes, incluso un viejo amigo lo adornó con una flor a pesar de no acostumbrar a hacer cosas así y yo lo dejé ahí, en su maleta, arrinconado en mi pieza, lo limpio siempre, pero no soy capaz de entusiasmarme, mis amigas ya saben rasgar sus cuerdas con gracia y cada vez que lo hacían en mi presencia se me acercaba Morfeo y me llevaba en sus brazos, y yo, que en lugar de dormir debía intentar no hacerlo llorar me limitaba a mirar.
Así como mi violín creo que hay más de alguna cosa olvidada, hoy tengo ganas de recompensar todo que no he hecho, y que espero hacer, pido disculpas por eso, por hacer esperar, en ningún motivo quise lastirmarlos.


