
Traigo un montón de amores.
En mi espalda se posan las miradas envidiosas,
por mis piernas resbalan las astutas,
las más audaces no salen de mis caderas,
algunas se enredan en mis brazos.
En mi cuello se quedan las anhelantes
quizá en los hombros esperarán las tímidas
en los pies las mas observadoras,
segura de que las nobles se pierden en mis párpados
y sin duda, alguna me mira desde lejos.
Mi queja es mi mirada;
porque no hay una mirada para cada una de ellas,
porque mis ojos no expresan más que una estúpida sonrisita.
Simplemente no me dan ganas de responderlas
porque mi mirada se dirige a un anhelo
a un ir y venir de humo y copas
porque mi espalda es para llevar cruces,
mis piernas para dejarlas en los bares,
mis brazos levantan la copa amarga
.
Mi cuello aún se divierte con los susurros,
por los hombros me acaricia mi acompañante
y mis pies están enamorados.
Certeza hay de que mis párpados se cierran al atardecer
y que observan la estrepitosa caída de tu mirar
hacia otros caminos, hacia más de algún camino.


